Corren malos tiempos para las ideas, como dijeron Golpes Bajos, malos tiempos para la lírica. Estamos rodeados de mensajes vacíos, zafios, aprovechados y autocomplacientes que no soportan la menor crítica razonada.

Abundan, en demasía, los voceros de ideas extremas que no se sustentan en ningún tipo de razonamiento, y solo quieres ser oídos, que les den la razón y acumular “me gusta” en redes sociales. Todo lo que no sea eso no tiene cabida en la sociedad actual.

◦ Hablan de La Constitución española sin habérselo leído, la interpretan sin el menor fundamento, se la apropian tergiversándola para apoyar sus ideas carentes de sentido.

◦ Hablan de derechos cuando la Constitución está de acuerdo con lo que exponen, y la odian cuando dice lo contrario a lo que piensan ellos.

◦ Hablan contra el estado de las Autonomías cuando está recogido en los artículos de la Carta Magna de todos los españoles.

◦ Hablan de eliminar la ley de Violencia de Género, cuando en su articulado está la defensa del más débil y la igualdad y no discriminación por sexo, religión, orientación sexual o religión.

◦ Hablan los voceros del populismo y de todas las fobias sin entender que el régimen que critican es el que les permite hacerlo.

◦ Hablan, hablan los voceros de las exclusiones y los escuchan personas que deberían pararle los pies.

Ante esta situación en la que cada vez hay más grupos que piden la exclusión del que piensa diferente, es gratificante ver un cambio de gobierno municipal, con cambio de partido en el gobierno, en que la corrección y el acatamiento de la Constitución ha sido la nota predominante.

Por encima de ganar o perder unas elecciones está el saber ganarlas o perderlas, acatar el régimen democrático y la Carta Magna de todos los españoles como garantía de convivencia, de libertad y de democracia.