La Colonia de Santa Eulalia es un entorno agrícola dotado con todos los servicios necesarios para los trabajadores que se levantó en el año 1887 inspirado en un tipo de asentamientos propio de las ideas ilustradas y progresistas de los siglos XVIII y XIX.

El conjunto, que posee un interés etnológico, histórico y arquitectónico, estaba dedicado al cultivo de la vid, cereales, arroz y olivos y fue dotado de las instalaciones necesarias para la transformación y comercialización de los productos. Además alrededor de la actividad agrícola se desplegaron una serie de servicios para sus trabajadores que le permitieron convertirse en una unidad productiva autosuficente. De esta forma, se construyeron viviendas, comercios, escuela, iglesia…

En concreto, el espacio objeto de la protección se articula sobre el eje central de la calle Salinas de nordeste a sudoeste, que es también límite entre los términos de Sax y Villena. A cada lado de esta calle y tangencialmente a ella se abren dos plazas. La plaza de Santa Eulalia fue la primera construida, alrededor de la antigua ermita reedificada, a la que recaen también la Casa Palacio, el parador, la fábrica de alcoholes y la bodega, además de las primeras casas de trabajadores y capataces. Completan la plaza al otro lado de la calle Salinas la tienda y el casinete.

La otra plaza, llamada de San Antonio se conforma con la fábrica de harinas, dos almacenes y nuevas viviendas obreras. Se completó el Conjunto con nuevas edificaciones, como el teatro y el llamado barrio Nuevo de la Concepción, una calle situada al otro lado de la casa palacio con viviendas a ambos lados. El conjunto también contaba con barbería, horno de pan y taller de reparaciones, un colegio (fuera de la Colonia) además del parque de recreo con una amplia arboleda y lago con isla.

Colonia única en la Comunitat Valenciana
La implantación de esta Colonia remite a las experiencias llevadas a cabo por los utópicos del s. XIX como New Lanark (Owen), Icaria (Cabet) o los Falanasterios de Fourier entre otras. En España varias experiencias similares fueron las de la Colonia Güell o Ametlla de Merola, Nuevo Baztán, la Colonia Campano de Cádiz o Bustiello en Asturias.

Fue promovida en su propias tierras por Don Antonio de Padua Saavedra y Rodríguez de la Guerra, conde de Alcudia y de Gestalgar debido a las expectativas económicas de la zona favorecidas por la llegada del Ferrocarril desde Madrid en 1858 y al incremento de la comercialización de los productos vitícolas por efecto de la crisis del sector provocada por la filoxera en Francia. Éste constituyó en 1900, la Sociedad “Saavedra y Bertodano” figurando como gerente de la misma, con su pariente el ingeniero don Mariano de Bertodano y Roncali vizconde de Alzira, quien estaba casado con doña María Avial Peña, hija de un rico indiano, que contaba con la extraordinaria dote de dieciocho millones de pesetas que se cree invirtió en este proyecto.

EPdV.