El hábito de caminar es en nuestra localidad una actividad que se lleva a cabo cada día tanto en grupo como a solas, y en la ciudad como en la naturaleza para escapar del ruido, ya que caminar es una excelente alternativa al sedentarismo. Ya lo decía Antonio Machado, Caminante no hay camino, se hace camino al andar.Subir a nuestro castillo se puede convertir en una actividad saludable tan solo paseando por el casco histórico hasta llegar, a la ermita de San Blas, patrón del municipio, allí mismo se encuentran unas escaleras muy empinadas, pero anchas y cómodas que llevan hasta el emblema del municipio, donde podemos disfrutar de unas vistas increíbles donde poder divisar Sax y alrededores. El castillo se alza sobre un cerro de forma alargada, inaccesible por la vertiente oeste, por lo que se accede a la fortaleza por el noroeste. Y si queremos visitarlo, podremos comprobar que se trata de una planta irregular y consta de dos recintos, una barbacana exterior, para la defensa de puentes y entradas, y un amplio cuerpo murado, dentro del cual figuraba un gran albergue. En sus extremos están las dos torres, siendo la principal rectangular, con muros de hasta 2 metros de espesor; en su interior estaba la sala de armas, y sobre ella una terraza almenada a la que se accedía mediante una escalera de arcos ojivales apuntados. La primera y la segunda de las plantas poseen una bóveda de medio cañón apuntada, con saeteras en esta última y en la tercera. En la ladera del risco en que se asienta esta fortificación existían otras obras de defensa destinadas a la protección del acceso principal del castillo, en el que se abría la puerta principal.Con estas actividades tan sencillas, caminar, trotar o correr, pueden mejorar muchos aspectos de nuestra vida, desde ayudarnos a perder peso hasta impedir que suframos trastornos depresivos, y eso lo saben las personas que cada día utilizan las vías sajeñas para hacer uno de los mejores ejercicios que podemos hacer a diario, caminar ya que esta simple rutina puede tener muchos beneficios para la salud.

Puede que la sociedad, tenga la culpa de todo, de que los pies se hayan clavado al suelo con la vehemencia de una púa, de que los pies se hayan vuelto perezosos, que el coche sea hoy el rey de la vida diaria y haya hecho del cuerpo algo superfluo para millones de personas. La condición humana se ha convertido en esa sociedad sentada o inmóvil, ayudada por un sinnúmero de prótesis, los pies últimamente sirven sobre todo para conducir un automóvil o para sostener en pie momentáneamente al peatón en el ascensor o la acera. Esto los transforma en seres inválidos cuyo cuerpo apenas sirve para algo más que arruinarles la vida. Por lo demás, y debido a su infrautilización, los pies son a menudo un estorbo que podría guardarse sin problemas en una maleta.La lista de filósofos que asociaron sus pies a sus pensamientos es inacabable, ya que la filosofía del caminar tiene orígenes lejanos, sus raíces ya se reflejaban hasta en los antiguos libros, Jesús y Mahoma fueron grandes caminantes. Pero las virtudes de andar no se reducen a textos religiosos y leyendas. Sócrates, en el siglo V a.C., que fue un “filósofo caminante”. Ya entonces sabían que los pensamientos brotan más fácilmente al deambular. Aristóteles y sus seguidores, los peripatéticos, también paseaban para despertar su intelecto.