El Alcalde de la Villa de Sax Juanjo Herero, en representación de todos los grupos políticos daba lectura a la instancia de José Vicente Vaquer, Presidente de la Mayordomía de San Blas, que solicita a la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Sax, que se aprobase la Moción en apoyo al uso de la pólvora en los actos festeros de Moros y Cristianos.

Exposición de motivos

  1. El 4 de marzo de 2017 se publicaba en el B.O.E. de la fecha el nuevo Reglamento de Explosivos (RD 130/2017, de 24 de febrero), cuya ITC 26 (“Manifestaciones festivas con uso de armas de avancarga”) afecta de forma drástica a las tradiciones y prácticas de los pueblos que celebran actos de arcabucería en el marco de sus fiestas patronales.
  2. Previamente, en el plazo fijado por el Ministerio, del 10 al 21 de junio de 2016, entidades festeras y ayuntamientos de las poblaciones en las que se desarrollan actos de arcabucería en contextos festivos presentaron alegaciones a dicho Proyecto, referidas en particular a la “Instrucción Técnica Complementaria nº 26”. Uno de los grupos más activos en este empeño fue el de las entidades festeras de las poblaciones agrupadas en torno a los llamados “Pueblos de la pólvora” (Yecla, Villena, Elda, Ontinyent, Biar, Petrer, Onil, Sax y Caudete), que ya con anterioridad, y hasta el momento presente, habían venido desarrollado una intensa actividad ante autoridades e instancias oficiales con vistas a lograr que la normativa diera una respuesta adecuada a las necesidades y problemas surgidos en torno a los actos de disparo de arcabucería.
  3. Transcurridos catorce meses desde la publicación del citado Reglamento de Explosivos, estas entidades festeras consideran que la aplicación de su ITC 26 en la mayor parte de las festividades en las que se desarrollan actos de disparo de arcabucería ha deparado una amplia casuística, cuyo análisis resulta particularmente aleccionador por la reiteración y persistencia de determinadas disfunciones detectadas en el mismo.

En consecuencia, dichas entidades han acordado, en reunión celebrada el día 15 de abril de 2018 en la localidad de Ontinyent (Valencia), dirigirse a las respectivas autoridades locales, provinciales y autonómicas para solicitar su apoyo, sustanciado en la presente Moción, de cara a la necesaria corrección de aquellas partes de la ITC 26 cuya aplicación ha venido generando tales disfunciones.

  1. De entre los diversos problemas surgidos a raíz de la aplicación de la ITC 26 destacan por su impacto y alcance, y por la urgencia que requiere su resolución, tres en particular. El primero de ellos es el referido a los plazos designados para el reparto y almacenaje de la pólvora en función del número de participantes activos, determinados en los puntos 6.3 y 6.4 de la mencionada ITC; el segundo guarda relación con el procedimiento que se debe seguir para dicho reparto y, más en concreto, cuanto afecta al trasvase de la pólvora, igualmente tratado en el citado punto 6.3 de la ITC; el tercero, del que son causa indirecta, pero no única, las exigencias contenidas tanto en la ITC 26 como en el conjunto del Reglamento de Explosivos, es el pronunciado incremento que está experimentado el precio de la pólvora destinada a actos de disparo de arcabucería.

A las dificultades mencionadas se añaden, como queda dicho, otras que, si bien producen molestias de consideración, admiten por su menor gravedad un abordaje más pausado y distanciado, razón por la cual no serán tratadas en esta Moción.

  1. El primero de los problemas señalados en el punto anterior constituye un escollo prácticamente insalvable para las entidades responsables de la organización y desarrollo de los actos de arcabucería, al punto de que en numerosas poblaciones ha obligado a alterar sustancialmente dichos actos, ocasionando con ello trastornos considerables en el conjunto de sus programas (muchos de ellos con un fuerte componente tradicional) y, lo que es peor, introduciendo un importante factor de riesgo en dichos actos.

En efecto, la imposibilidad de almacenar pólvora más allá de 72 horas (en festejos con menos de 500 participantes activos) o, en el mejor de los casos, de 96 horas (en festejos con más de 500 participantes activos), obliga a realizar dos o más repartos de pólvora en localidades en las que los actos de disparo se desarrollan a lo largo de un período de tiempo superior a tales plazos. Dichos repartos (en especial, el segundo y posteriores, si los hubiere) deben realizarse invariablemente en el transcurso de las fiestas, lo que conlleva, en primer lugar, una alteración sustancial, cuando no la suspensión, de los actos afectados; en segundo lugar, agrava la peligrosidad del reparto, realizado en un contexto festivo que resulta ser el menos idóneo para extremar las medidas de seguridad; en tercer lugar, propicia que el reparto no se complete en los términos previstos, toda vez que, como consecuencia de la propia celebración y, en concreto, de la complejidad y densidad de los actos asociados a la misma, así como de las responsabilidades que conlleva su organización y coordinación, hay peticionarios de pólvora que se ven impedidos de acudir a retirarla, circunstancia ésta que ocasiona, a su vez, graves molestias y onerosos desembolsos a las entidades organizadoras.

  1. El segundo problema, resultante del procedimiento establecido por la ITC 26 para el trasvase de la pólvora a las denominadas cantimploras resulta ser –por más que se extremen las medidas de seguridad y se tengan presentes las cautelas señaladas en el texto– una actividad que entraña un peligro evidente, por cuanto implica la concentración de un número importante de personas en un espacio cerrado donde se manipulan grandes cantidades de pólvora (hasta 2000 kg. en algunas poblaciones con arraigada tradición de disparo), parte de la cual se encuentra en suspensión, y ello durante un tiempo que, por razones evidentes, se procura acortar todo lo posible, lo que a su vez constituye un factor de riesgo añadido.

De esta manera, sin que ello implique cuestionar, en modo alguno, la comprensible necesidad de asegurar la trazabilidad de la pólvora que se entrega a los participantes en los actos de disparo, lo cierto es que la experiencia y el sentido común alertan sobre la extrema peligrosidad de un escenario como el descrito, por desgracia reiterado con idéntico nivel de riesgo de población en población.

  1. El tercer problema, que trae causa parcial de la aplicación de la nueva norma, amenaza gravemente, si no se le pone pronto y eficaz remedio, con precipitar en el curso de pocos años la desaparición de los actos de disparo en contextos festivos. En efecto, en el alza desaforada y continua del precio de la pólvora que se adquiere para tales actos influyen en gran medida las limitaciones y exigencias que tanto el Reglamento de Explosivos como su ITC 26 imponen para su transporte y reparto final, si bien el factor que por encima de cualquier otro determina dicho incremento es la existencia de facto de prácticas rayanas en el monopolio, que derivan igualmente de las condiciones impuestas por la norma a la fabricación, almacenaje y distribución de la pólvora.

Por añadidura, es obligado señalar que, de continuar esta insensata escalada de precios, podríamos asistir a la aparición de un fenómeno tan indeseable y peligroso como el de la venta de pólvora al margen de los procedimientos legalmente establecidos.

  1. Las consideraciones expuestas nada restan a la constatación de que la aplicación del Reglamento y, en particular, de su ITC 26 también ha traído consigo ciertas mejoras: la más importante, la seguridad de contar con una referencia legal que obliga, pero también protege, a todos; en segundo lugar, la introducción de factores de racionalización en ciertas partes del proceso de adquisición y uso de la pólvora (si bien, como queda dicho, en otras partes del mismo proceso éste se ha visto complicado y dificultado en exceso); finalmente, la existencia de un procedimiento de seguimiento y control que asegura el uso de la pólvora para los fines a que está destinada.

En razón de las consideraciones que arriba se exponen, se solicita que por parte del Pleno del Ayuntamiento se aprueben los acuerdos que más abajo se detallan y se dirijan a las Cortes y al Gobierno de la Comunidad y soliciten su amparo y apoyo en el empeño común por introducir en la ITC 26 del Reglamento de Explosivos los cambios que darán solución a los mencionados problemas.

Acuerdos

  1. El Pleno del Ayuntamiento de Sax acuerda instar al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a que en el menor plazo de tiempo posible disponga la modificación del texto de la ITC 26 del Reglamento de Explosivos (RD 130/2017, de 24 de febrero) para resolver las dificultades más apremiantes que enfrentan las entidades responsables de la organización y desarrollo de actos de arcabucería en contextos festivos.
  2. En tal sentido, considerando que una ampliación razonable del plazo de tenencia de la pólvora, exenta del condicionamiento del número de participantes activos, no sólo no compromete sino, por el contrario, refuerza la seguridad del proceso que discurre entre el reparto la pólvora y su empleo en los actos de disparo, el Pleno propone que el texto del Punto 6.4 de la ITC 26 que dice:

Los participantes activos podrán almacenar durante un periodo máximo de 72 horas desde el inicio del reparto de pólvora hasta el inicio del último acto de arcabucería asociado a cada reparto, las cantimploras cargadas y precintadas en domicilios particulares con un máximo de 2 kg. para cada porteador o porteador-tirador por acto, dentro de las cantimploras precintadas.

Excepcionalmente, en aquellos actos de arcabucería que superen los 500 participantes activos, el periodo máximo señalado en el párrafo anterior se podrá ampliar a 96 horas

quede redactado como sigue:

Los participantes activos podrán almacenar en domicilios particulares, durante un periodo máximo de 8 días desde el inicio del reparto de pólvora hasta el inicio del último acto de arcabucería asociado a dicho reparto / durante un período que como máximo discurrirá entre los 3 días previos al inicio de las fiestas y el inicio del último acto de arcabucería, un máximo de 2 kg. por porteador (o porteador-tirador) y acto”.

  1. Asimismo, y en orden a proveer de la mayor seguridad posible a la manipulación de la pólvora en el proceso de distribución de la pólvora, el Pleno propone que, con carácter general, cuanto se regula en los puntos 6.3 y 6.4 de la ITC 26 en relación con el trasvase de la pólvora a las cantimploras, el precintado de éstas y su transporte y almacenamiento por parte de los participantes activos sea modificado en el sentido de permitir que dicho trasvase se realice por los susodichos participantes en el domicilio particular, en coherencia con lo dispuesto en la parte final del punto 6.4 y con estricta sujeción a las medidas de seguridad que se especifican en este punto y en el precedente.

Para, y al objeto de asegurar la trazabilidad de la pólvora entregada a cada participante activo, la información proporcionada en la “Autorización de actos de arcabucería” –en cuyo punto 3.7 se da cuenta del destino asignado a cada kilogramo de pólvora entregado a aquéllos, siempre identificado por su número de traza– se considera suficiente para determinar en todo momento y circunstancia la ubicación de dicha pólvora y para garantizar su uso en los términos previstos en la “Autorización”.

Dado el amplio alcance que esta modificación ha de tener en el articulado de la ITC 26, se remite, en el caso de que sea aprobada, al informe de trabajo que por parte de las entidades festeras será remitido al Ministerio con indicación precisa de todas y cada una de las partes del actual texto que se verían afectadas y de la nueva redacción que se propondría para las mismas.

  1. El Pleno acuerda igualmente instar al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a que provea las condiciones necesarias para garantizar la libre concurrencia de un número suficiente de empresas que puedan asumir la fabricación, almacenaje y distribución de pólvora, de forma tal que los precios de ésta sean los esperables en un régimen de competencia abierta y ordenada.
  2. Por último, el Pleno hace manifiesto su apoyo a las gestiones que entidades festeras, Ayuntamientos, Diputaciones provinciales, gobiernos y parlamentos autonómicos llevan a cabo para conseguir que una tradición tan arraigada y extendida como la de los actos de disparo de arcabucería en contextos festivos deje de ser vista y tratada como un problema en la normativa vigente y, por el contrario, reciba la consideración y protección que merece en atención a su arraigo y a su notoria importancia histórica, cultural y socioeconómica.