El Día de la Banderita que se celebra en Sax, sábado 9 de noviembre, es una cita relevante en el calendario de Cruz Roja de Sax al tratarse de un evento con más de 100 años de historia, cuyo objetivo no es solo obtener fondos para atender a las personas más vulnerables, sino mostrar a la sociedad la labor que la Institución lleva a cabo en sus distintos ámbitos de actuación.

El sábado 9 de noviembre el voluntariado de Cruz Roja de Sax, contando con la colaboración de personas involucradas, del mundo de la fiestas, politica y sociedad en general, saldrán a la calle a pedir la colaboración de sajeños, sajeñas y visitantes. La Cruz Roja de Sax, desde sus inicios, como organización humanitaria y de acción voluntaria arraigada en la sociedad, está dando respuestas integrales desde una perspectiva de desarrollo a las víctimas de desastres y emergencias, a problemas sociales, de salud y medioambientales. Voluntarios y voluntarias que trabajan cada día para reducir las vulnerabilidades y reforzar las capacidades y contribuir a su integración social, laboral y personal.

Por cuarto año consecutivo, Cruz Roja de Sax pone el foco en la pobreza infantil y pide colaboración para que “la infancia y juventud en riesgo de exclusión no se sientan diferentes por su vulnerabilidad”. Cruz Roja asamblea local de Sax desarrolla con la infancia una intervención desde una perspectiva integral, que aborda múltiples aspectos: desde el apoyo académico, a la ayuda en material escolar y becas de comedor, hasta el seguimiento personal de menores y sus familias.Según cuenta el Cronista Oficial de la Villa de Sax, Vicente Vázquez, con referencia a la historia sanitaria de nuestra villa, “En el siglo XVI está documentada la presencia del médico, cuyo salario se repartía entre todos los vecinos del pueblo. Los documentos del archivo municipal también nos informan de la existencia de un Hospital de Peregrinos desde la Edad Media y que permaneció activo hasta mediados del siglo XX. Su Libro de Cuentas nos proporciona información sobre lo consumido por los enfermos en alimentos y medicinas. Como curiosidad señalaremos el gasto en almendra y azúcar para hacer horchata con la que obsequiar a los enfermos. Más importancia todavía que los alimentos tienen las medicinas y cuidados con se atendía a los enfermos, donde es interesante destacar la administración a los enfermos de polvo de quina primero y píldoras de quinina después, para curar las fiebres. También en el otoño de 1887, cuatro niños de Sax viajaron a París para ser curados de la rabia por el doctor Pasteur, tras ser mordidos por un perro rabioso. Y digna heredera de lo expuesto es la Asamblea Local de la Cruz Roja de Sax, trabajando para todos desde 1973″.