Hace 40 años desplazar a una sociedad musical hacia unos estudios de grabación era toda una gran meta a conseguir e incluso se podría llamar una gran revolución social. Los equipos no estaban nada especializados para ello, no existía todavía la grabación digital ni los estudios eran tan inmensos para que 40 músicos con su respectivo instrumental pudieran realizar una grabación digna. A ello se le sumaba el recordado resultado de los discos de vinilo y las cintas de cassettes tan añoradas actualmente. Aquellas que con un simple lapicero se podían enrollar y el famoso LP que con tanto esmero había que tratar para no ser rayado y que la aguja del tocadiscos pudiera leer sin problema para ser escuchado.

Toda esta aventura fue llevada a cabo por la Sociedad Unión Musical y Artística de Sax que exactamente en 1977 y para conmemorar la larga estancia de por aquel entonces su gran director Miguel Villar González.

Desde la localidad sajeña y con todas sus desavenencias se trasladaron al Colegio de Jesuitas de la ciudad de Alicante, el cual fue el lugar en donde la casa discográfica Columbia escogió para realizar la grabación.

El disco fue grabado el 1 de abril de 1978 después de barajar numerosas discográficas por parte del gran empresario y directivo D. Antonio Estevan López, que realizó numerosos viajes a Madrid para lograr este gran proyecto.

Cincuenta músicos fueron los interpretes de las grabaciones de composiciones como “Tío Ramón”, “Señorial”, “Lope”, “Gloria al Pueblo”, “Viva San Blas”, “Sax 76” y  “Artal de Alagón”, esta última la obra cumbre de dicho director, un poema sinfónico que narra la reconquista de la Ciudad Sajeña por parte de los cristianos contra las tropas musulmanas.

El producto de aquella grabación dió lugar a 1000 cassettes y 500 LP`s con el título de “Nuestra música festera”. Algo que fue un gran avance para la Unión Musical y Artística, ya que a ello se unión el cambio de uniforme, el cual fue reformado pasando al color azul marino con gorra de plato, botones metálicos y el primer traje de chica que constaba de falda plisada y gorra de azafata tipo barquillo.

Algunas de las anécdotas de la grabación fue que al trasladarse al colegio de los Jesuitas el lugar no era lo suficientemente amplio para que los músicos pudieran colocarse y se tuvo que desmontar el patio de butacas.

Otro de los detalles de este hecho fue la fotografía que aparece en la portada del disco, ya que en aquellos tiempos no existían los programas de retoques fotográficos como pudiera ser Photoshop y la foto tuvo que realizarse de diversos lugares para que ningún objeto interfiriera como pudieran ser cables, postes de luz…hasta conseguir la imagen deseada.

Otro hecho significativo fue el día de la presentación que tuvo lugar con un equipo estereofónico de Alta Fidelidad con la actuación del quinteto de viento de “Jóvenes Valores” de la Ciudad de Cullera y la charla del musicólogo Enrique Pérez Gramage que escogió como tema “Las bandas de los pueblos”.