Era el 6 de marzo, y el recuerdo de la fundadora, Madre Elisea, que junto a siete hermanas más, se entregaron en cuerpo y alma con generosidad, amor y servicio a los más necesitados, formando, en aquel momento, una pequeña Congregación que ha crecido durante todos estos años,  extendiéndose por todo el mundo con todos sus Apostolados, estaba presente en toda la comunidad educativa de Sax.

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Era la fiesta de los 126 años de historia de la Congregación y 98 estando presentes en Sax, que se inició con la celebración de la Eucaristía en el patio del colegio y en la que participaron los alumnos de Educación Primaria, con parte del profesorado, las hermanas que están en el centro y familiares que quisieron compartir esta Celebración, en la que ofrecieron la solidaridad entre todos los pueblos, el amor y la sencillez de la Fundadora, extendidos en todos los países donde está presente la Congregación, y la Fraternidad que caracteriza el Carisma Carmelita, pidiéndole al Padre la generosidad y la misericordia necesarias para conmover y ayudar a los que más  necesitan y la fuerza interior para los profesores y hermanas  en el trabajo diario, con el deseo de enseñar y transmitir la Palabra de Jesús a todas las personas, dándole las Gracias por tantos beneficios recibidos y por la riqueza del Carisma Carmelita dentro de la Iglesia.

Cuando finalizó la Eucaristía, salieron los alumnos de educación infantil y todos juntos escucharon el “Himno Joven Carmelita” interpretado con la flauta dulce por los alumnos de 3º a 6º de Primaria, entregándose a continuación, por parte de la presidenta de la Asociación de Padres y Madres, los premios a los ganadores en el 10º concurso de “Dibujo y Pintura Madre Elisea”.

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Se hizo la hora de almorzar, y la Asociación de Padres tenía preparado chocolate y bollos, que se degustaron con ganas.

Una vez terminado el almuerzo, se inició el festival en el patio con una actuación preparada por cada uno de los cursos del colegio, desde Educación Infantil, hasta 6º de Primaria y, entre bailes, obras de teatro, trucos de magia y adivinanzas, la mañana fue transcurriendo con alegría y felicidad, hasta que llegó la hora marcharse; la celebración tocaba a su fin y, tras un día lleno de risas y convivencia, se fueron marchando  los alumnos a sus casas, anidando en nuestras almas el deseo de que este día ayudase a conseguir que en el corazón de cada uno de ellos se sembrase la semilla del amor, tolerancia y respeto que ofrecemos, y que creciesen fuertes estos valores en ellos, fruto de la riqueza de nuestro Carisma Carmelita, ayudando a crear una sociedad cada vez más justa y solidaria, y que nuestra Congregación siga creciendo cada día, si cabe, aún más.